Cinco minutos más. Esa es la frase que más de uno entona cada mañana al sonarle la alarma de su móvil o del despertador. Estas tres palabras también pueden ser las culpables de que acabemos llegando tarde y mal a alguna cita importante, o lo que es peor, que acabemos volviéndonos a dormir sin querer después de haber apagado el despertador